El clima abarca los valores estadísticos sobre
los elementos del tiempo atmosférico en una región durante períodos que se
consideran suficientemente representativos, de 30 años o más, tal como señala
F. J. Monkhouse.1 Estos períodos conviene que sean más largas en las zonas
subtropicales y templadas que en la zona intertropical, especialmente, en la
faja ecuatorial, donde el clima es más estable y menos variable en lo que
respecta a los parámetros meteorológicos. Los parámetros meteorológicos más
importantes que integran el concepto de clima son temperatura, presión,
vientos, humedad y precipitaciones. Estos valores se obtienen con la
recopilación de forma sistemática y homogénea de la información meteorológica.
Los factores naturales que afectan al clima son
la latitud, el relieve (incluyendo la altitud y la orientación del mismo), la
continentalidad (o distancia al mar) y las corrientes marinas. Según se refiera
al mundo, a una zona o región, o a una localidad concreta se habla de clima
global, zonal, regional o local (microclima), respectivamente.
El clima es un sistema complejo por lo que su
comportamiento es difícil de predecir, por una parte hay tendencias a largo
plazo debidas, normalmente, a variaciones sistemáticas como las derivadas de
los movimientos de rotación y de traslación de la Tierra y la forma como estos
movimientos afectan de manera distinta a las diferentes zonas o regiones
climáticas de nuestro planeta, las variaciones de la radiación solar o los
cambios orbitales.
Clima mediteráneo
El clima mediterráneo está enmarcado en los
climas templados junto a otros como el chino, el pampeano o el oceánico. Se
caracteriza por inviernos templados y lluviosos y veranos secos y calurosos,
con otoños y primaveras variables, tanto en temperaturas como en
precipitaciones. El nombre lo recibe del mar Mediterráneo, área donde es típico
este clima y adquiere mayor extensión geográfica, pero también está presente en
otras zonas del planeta, aunque con variaciones en cuanto a la distribución de
las temperaturas.
Las lluvias no suelen ser muy abundantes,
aunque hay zonas donde se sobrepasan los 1000 mm. Pero la característica
principal es que éstas no se producen en verano, por lo que su distribución es
la inversa a la del clima de la zona intertropical, lo cual genera un
importante estrés hídrico.
Las temperaturas se mantienen, en promedio,
todos los meses por encima de los 0 ºC pero presentan variación estacional, hay
meses fríos por debajo de los 18 ºC y otros más cálidos que en el mediterráneo
típico sobrepasan los 22 ºC.
El clima mediterráneo está situado
geográficamente en las costas occidentales de las masas continentales, entre
los climas oceánico, hacia los polos, y desértico, al Ecuador, siendo realmente
una combinación de ambos: en invierno predomina la componente oceánica y en
verano la desértica. Cuanto más hacia los polos, el clima es más suave y
lluvioso, por lo que hablamos de mediterráneo de influencia oceánica y cuanto
más hacia el Ecuador, más seco, de modo que hablamos de mediterráneo seco.
La vegetación resultante es arbórea de tipo
angelfodio o perennifolio, con los árboles no muy altos y unos estratos
herbáceos y de matorrales. Tiene un estrato arbustivo y lianoide muy
desarrollado, de herencia tropical, que enriquece el bosque y lo hace apretado
y a veces incluso impenetrable. El follaje de los árboles y arbustos permanece
en la planta todo el año, ahorrando así una excesiva producción de material
vegetal, muy costoso de hacer por tener muchas defensas. Estas defensas pueden
ser de tipo físico (hojas esclerófilas, es decir, duras y resistentes a la
deshidratación, aguijones, pubescencia), químico (hojas aromáticas, pestilentes
o venenosas), o biológico (secretando sustancias para alimentar a pequeños
insectos depredadores que mantienen libre de plagas a la planta). Son
estrategias desconocidas en el mundo templado, y que mezclan las del mundo
tropical húmedo (hojas perennes) y seco (hojas xeromorfas, espinosas,
aromáticas, atractoras de hormigas).
Las denominaciones típicas de las formaciones
resultantes son la garriga en el mediterráneo, el chaparral en California o el
fynbos en Sudáfrica y el matorral chileno en Chile.
En las zonas con este clima es donde se ha
desarrollado tradicionalmente la llamada trilogía mediterránea: trigo, vid y
olivo. Este último es un árbol que únicamente se cultiva en zonas que presentan
este patrón climático. Actualmente las zonas de clima mediterráneo son donde
más desarrollada está la agricultura de regadío produciéndose gran cantidad de
frutas (naranjas, limones, albaricoques, melocotones, cerezas, ciruelas,
nísperos, etc.) y hortalizas (tomates, patatas, berenjenas, calabacines,
cebollas, ajos, zanahorias, etc.), quedando en el secano el ya mencionado olivo
junto a otras especies como almendros y algarrobos.
Clima continental
El macroclima continental es como se conoce a
los climas rigurosos en donde las diferencias de temperaturas entre invierno y
verano son enormes, así mismo con el día y la noche, los veranos son calientes
y los inviernos muy fríos, siempre hay heladas en invierno (por alcanzar
temperaturas bajo 0°C) y por lo general lluvias escasas, estas características
se producen por localizarse en el interior de los continentes o por regiones
aisladas por cadenas montañosas que impiden la influencia oceánica. El clima
continental aparece especialmente en el hemisferio norte del planeta: Siberia
(exceptuando el norte), el interior de Estados Unidos, Canadá, Europa central y
oriental, Asia central, interior de China, Irán y ciertas zonas del norte de
África.
El clima frío continental siempre se sucede en
territorios fuera de la zona de clima intertropical, en las zonas norte y al
sur del planeta a niveles de latitud media que es la zona llamada templada, los
vientos poseen una gran influencia de este tipo de clima que llevan su
influencia hasta las zonas costeras, en este sentido el nombre posee cierta
ambigüedad.
El clima continental también se puede
considerar un clima determinado modificado y extremado por la ausencia
atemperadora del mar, así en las zonas interiores ecuatoriales de Brasil, norte
de Argentina y el centro de África se puede hablar de un clima continental,
pero con características tropicales, en donde lo diferente son las mayores
amplitudes térmicas diarias, aunque seguirían siendo tropical. Los desiertos
extensos como el Sahara también se puede llamar "clima con influencia
continental" en donde el mar no atempera al clima. Pero estrictamente
hablando es "clima continental" zona de latitud media del planeta
entre la zona tropical y polar, que se mencionó con anterioridad, cuyas
característica se suelen dar en algunas zonas costeras y no solo en el interior
de los continentes.
Clima tropical
El clima tropical es un tipo de clima habitual
de la zona intertropical, en una banda que rodea al Ecuador desde los 23º
latitud norte hasta los 23º latitud sur. La clasificación ampliamente
reconocida de Wladimir Peter Köppen lo define como clima no árido en el que los
doce meses tienen temperaturas medias superiores a los 18 °C. Otros autores lo
definen como el clima que posee determinado punto del planeta en donde jamás se
producen heladas,1 2 3 4 es decir, nunca desciende la temperatura por debajo de
los 0 °C, sin importar si es árido o húmedo.
El clima tropical se debe al ángulo de incidencia de
la radiación solar que se produce en estas regiones (casi perpendicular al
suelo todo el año). Esto hace que la temperatura sea alta y que las variaciones
diurnas sean también muy altas. Ante esto el flujo de evaporación desde el
suelo también es alto por lo que la humedad suele ser alta. A esto se le añade
que el ecuador es la región terrestre donde se encuentran los vientos fríos de
un hemisferio (que está en invierno-otoño) con los de su opuesto, que serán más
cálidos (por estar en verano-primavera), lo cual produce un estado de bajas presiones
constantes llamado zona de convergencia intertropical lo que produce
precipitaciones constantes e intensas durante la mayor parte del año.
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